Viento colonial

Miguel Betancourt es un hombre colonial por atávica esencia.

Más allá de que el autor vivió y convivió de niño con su ciudad histórica, con el Quito colonial; el artista ya maduro ha perpetuado el recuerdo de su origen con el significante de una huella-memoria propia de lo histórico.

Y es así como esta corriente de lo colonial es otra de las que se bifurca en múltiples direcciones. Por ejemplo, roza con lo sacro cuando Miguel retrata iglesias o templos con un sentido de historicidad. O incluso roza con lo ibérico cuando interviene en las composiciones absolutas de variaciones velazquianas. Y no se diga cuando se recubre de arborescencia en ciudades coloniales que se erigen cual florestas vivas.

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CORRESPONDENCIAS, 2017, Óleo sobre lienzo, 110×150 cm

EL SALUDO DE LA VIRGEN – 2021 – Óleo sobre lienzo – 120×100 cm

LA PLAZA – 2020 – Acuarela sobre papel de arroz – 76×142 cm